Improcedencia del despido en Leroy Merlin declarada por el Tribunal Supremo en su sentencia de 10 de junio de 2026: firmar un acuerdo privado tras recibir la carta de despido no siempre impide presentar una reclamación judicial.
¿Qué ocurrió en el despido improcedente en Leroy Merlin?
El día del despido la empresa y el trabajador firmaron un acuerdo transaccional. En él Leroy Merlin reconoció la improcedencia del despido disciplinario y ofreció al trabajador una indemnización de 20.000 euros. El propio documento advertía que esa cantidad no alcanzaba la indemnización legal máxima.
Además, el acuerdo obligaba al trabajador a presentar una papeleta de conciliación. Leroy Merlín se comprometía a reconocer nuevamente la improcedencia durante ese acto.
El pago de los 20.000 euros se realizaría después de celebrar la conciliación administrativa. Sin embargo, otra cláusula afirmaba que el acuerdo producía efectos desde su firma.
Un acuerdo firmado al entregar la carta de despido
La carta de despido y el acuerdo privado se firmaron durante el mismo acto. No constaba que el trabajador hubiera disfrutado de un plazo real para reflexionar.
El documento afirmaba que el empleado había podido realizar las consultas necesarias. Sin embargo, el Tribunal consideró que esa expresión tenía un carácter meramente formal.
No existía constancia de que el trabajador hubiera recibido asesoramiento jurídico. Tampoco constaba que pudiera estudiar las consecuencias económicas de su decisión.
Esta circunstancia resultaba especialmente relevante. La cantidad ofrecida era inferior a un tercio de la indemnización finalmente reconocida por el TSJ de Cataluña.
¿Qué debía ocurrir durante la conciliación laboral?
El acuerdo obligaba al trabajador a presentar una papeleta de conciliación. Durante ese acto, Leroy Merlin debía reconocer nuevamente la improcedencia del despido.
La empresa abonaría los 20.000 euros después de celebrar la conciliación administrativa. Sin embargo, otra cláusula indicaba que el acuerdo producía efectos desde su firma.
Por tanto, el documento contenía previsiones difíciles de conciliar. Una cláusula atribuía eficacia inmediata al acuerdo. Otra vinculaba el pago y la ratificación al acto de conciliación.
El trabajador presentó la papeleta de conciliación. No obstante, durante el acto rechazó ratificar el acuerdo y decidió presentar una demanda por despido.
¿El acuerdo privado había producido efectos?
El Juzgado de lo Social número 3 de Tarragona dio inicialmente la razón a la empresa. El órgano judicial consideró que el acuerdo tenía plena eficacia liberatoria.
Sin embargo, el trabajador recurrió esa decisión. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña revocó la sentencia y declaró improcedente el despido, condenando a Leroy Merlin a abonar al trabajador la indemnización que realmente le correspondía y no el importe reducido que habían firmado.
El tribunal Supremo confirmó la sentencia del TSJ.
¿Cuándo puede ser válido un acuerdo transaccional por despido?
El artículo 1809 del Código Civil define la transacción como un contrato basado en concesiones recíprocas.
Mediante este contrato, las partes entregan, prometen o retienen alguna cosa. Su objetivo consiste en evitar un litigio o finalizar uno ya iniciado.
Por tanto, un acuerdo transaccional puede resolver válidamente un conflicto laboral. Sin embargo, la firma del trabajador no garantiza siempre su eficacia. Debe cumplir los siguientes requisitos:
- El acuerdo debe utilizar una redacción clara
El documento debe explicar todas las cantidades ofrecidas. También debe separar la indemnización, los salarios pendientes y el finiquito.
Asimismo, debe precisar cuándo nace la obligación de pago. Las condiciones necesarias para cobrar deben aparecer perfectamente identificadas.
Una redacción contradictoria puede generar dudas sobre el alcance del acuerdo. También puede impedir que el trabajador comprenda sus consecuencias reales.
- La renuncia debe ser expresa y concreta
El artículo 3.5 del Estatuto de los Trabajadores limita la renuncia de determinados derechos laborales.
Una cláusula genérica no debería utilizarse para impedir cualquier reclamación futura. El acuerdo debe identificar las acciones o pretensiones afectadas.
Además, la voluntad del trabajador debe aparecer de forma clara e inequívoca. No basta con incluir una fórmula general sobre la renuncia de derechos.
- El trabajador necesita una verdadera capacidad de decisión
El empleado debe disponer de tiempo suficiente para leer y comprender el documento. También debe poder solicitar asesoramiento antes de firmarlo.
La firma simultánea a la entrega del despido puede limitar esa reflexión. Esta circunstancia adquiere mayor importancia cuando existe una diferencia económica considerable.
Por eso, resulta recomendable consultar con un abogado laboralista en Madrid antes de aceptar cualquier indemnización.
- La indemnización inferior debe aceptarse conscientemente
Las partes pueden negociar una indemnización inferior a la calculada conforme al artículo 56 del Estatuto de los Trabajadores.
Sin embargo, debe existir una verdadera controversia. También deben apreciarse concesiones reales por ambas partes.
El trabajador necesita conocer la diferencia entre la cantidad ofrecida y la indemnización legal. Además, debe comprender los derechos que pierde.
Una frase genérica no demuestra siempre ese conocimiento. El contexto, el asesoramiento recibido y el tiempo disponible también resultan determinantes.
- Las condiciones del acuerdo deben estar definidas
El acuerdo puede prever una formalización posterior ante el servicio de conciliación. Esa previsión no elimina automáticamente su eficacia.
No obstante, el documento debe aclarar si la conciliación constituye una condición necesaria. También debe señalar cuándo se vuelve exigible el pago.
Las cláusulas contradictorias pueden impedir que el acuerdo cierre definitivamente el conflicto.
Este caso de despido improcedente en Leroy Merlin demuestra que cada documento debe analizarse de manera individual. El título del acuerdo no determina sus efectos.
En Manrique de Torres Abogados revisamos la carta de despido, el finiquito y cualquier acuerdo privado. También calculamos la indemnización y estudiamos las pruebas disponibles.
Si necesitas reclamar por despido contra Leroy Merlin, ponte en contacto con nosotros.

