Concepto de la transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza en el trabajo

07 marzo 2026 | Actualidad, Laboral

La transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza constituyen faltas laborales muy graves que pueden justificar un despido disciplinario. Comprender la base de estas figuras es crucial para cualquier trabajador o empleador en Madrid. En Manrique de Torres Abogados, te explicamos en detalle qué significan y cuáles son sus implicaciones legales.

Entendiendo la buena fe en el ámbito laboral

La transgresión de la buena fe contractual se define como cualquier acción contraria a los deberes de conducta que rigen la ejecución de la prestación de trabajo y la relación entre las partes. Es un concepto jurídico indeterminado, lo que significa que cada caso debe analizarse individualmente para determinar si la conducta del trabajador encaja en esta categoría. El abuso de confianza, por su parte, representa una modalidad cualificada de esta transgresión, donde el trabajador hace un uso indebido o desviado de las facultades que le han sido confiadas, generando un perjuicio o riesgo para los intereses de la empresa.

Este principio fundamental se encuentra recogido en el artículo 5.a del Estatuto de los Trabajadores, que establece como deber básico del trabajador «cumplir las obligaciones concretas de su puesto de trabajo, de conformidad con las reglas de la buena fe y diligencia». También el artículo 20.2 del mismo Estatuto permite al empresario adoptar las medidas que estime más oportunas de vigilancia y control para verificar el cumplimiento por el trabajador de sus obligaciones y deberes laborales. La Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social, también hace referencia a la relevancia de estas infracciones en el ámbito de los despidos.

Elementos clave de la transgresión de la buena fe

Para que una conducta se considere transgresión de la buena fe contractual, se deben tener en cuenta varios elementos esenciales:

El principio general de la buena fe

La buena fe es un pilar del contrato de trabajo. Forma parte esencial y condiciona el ejercicio de los derechos de ambas partes, buscando lealtad, probidad y mutua confianza. Actúa como un criterio de valoración de las conductas, ajustando el cumplimiento de las obligaciones recíprocas a estos valores. Este principio, establecido en el artículo 7.1 del Código Civil y el artículo 1258 del Código Civil, va más allá de lo expresamente pactado, generando obligaciones implícitas.

La vulneración de la buena fe se produce cuando se simula ignorar algo que se sabe, se realiza un acto equívoco buscando beneficio o se crea una apariencia jurídica para luego contradecirla en perjuicio de quien confió. La buena fe está ligada a la disposición personal para cumplir las prestaciones asumidas con honradez y a la correspondencia con la confianza depositada por el empleador.

Gravedad y culpabilidad de la conducta

El incumplimiento de la buena fe admite diversas graduaciones. Solo cuando es grave y culpable constituye una causa de despido disciplinario, rompiendo la fidelidad y lealtad del trabajador hacia la empresa. Esta gravedad no siempre requiere un daño económico concreto para la empresa.

Ausencia de perjuicios o escasa importancia

No es imprescindible que existan perjuicios económicos para la empresa o que estos sean de gran magnitud. Tampoco es necesario que el trabajador obtenga un lucro personal. Basta con el quebrantamiento de los deberes de buena fe, fidelidad y lealtad implícitos en la relación laboral. La gravedad de la falta se valora en función de la objetividad de los hechos acreditados y las circunstancias concurrentes.

Inexistencia de una voluntad desleal específica

No se exige que el trabajador tuviera una voluntad específica de actuar de forma desleal. Es suficiente con un incumplimiento grave y culpable de los deberes inherentes al cargo, incluso si fue por negligencia. La culpa, no solo el dolo, puede ser el origen de la transgresión.

Rigor en puestos de confianza

Los deberes de buena fe, fidelidad y lealtad se exigen con mayor rigor a quienes desempeñan puestos de confianza o de jefatura en la empresa. Esto se debe a que su posición implica una mayor responsabilidad y un nivel de confianza más elevado por parte de la empresa.

Interpretación restrictiva

El concepto de transgresión de la buena fe debe interpretarse de forma restrictiva. Los tribunales pueden considerar otras sanciones distintas al despido si la gravedad de la falta no es suficiente. Es importante analizar si la conducta, aun siendo reprochable, podría calificarse como un simple «despiste» o si la intencionalidad dañosa no está probada.

La buena fe en el contrato de trabajo

El principio de buena fe se extiende al contrato de trabajo, vinculando tanto a la empresa como al trabajador. Es un deber laboral fundamental cumplir las obligaciones del puesto con diligencia y buena fe. Su incumplimiento puede hacer que el ejercicio de derechos sea ilícito o abusivo, dejándolos sin protección legal.

Este deber de buena fe es recíproco. Sin embargo, no debe confundirse con la lealtad absoluta, ya que el trabajador puede defender legítimamente intereses distintos a los de su empleador sin que ello implique una transgresión.

Un ejemplo reciente de transgresión de la buena fe es el de un teletrabajador que se desconecta injustificadamente durante su jornada laboral (Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 24 de enero de 2022). Esto demuestra la aplicación de este principio a nuevas modalidades de trabajo.

Existen situaciones que no se consideran causa de despido, como:

  • Una investigación penal sobre el trabajador sin atribuirle conducta en la empresa
  • Manifestaciones sobre la empresa en una asamblea de trabajadores que no causan peligro
  • Publicación de tablas salariales en redes sociales si no son información confidencial
  • La imputación penal del trabajador

Por el contrario, sí se considera causa de despido, por ejemplo:

  • Acceder al ordenador de un compañero sin permiso
  • Incumplir obligaciones laborales para forzar un despido fraudulento

Asesoramiento personalizado

La transgresión de la buena fe contractual y el abuso de confianza son materias complejas que requieren un análisis minucioso de cada caso. Si necesitas asesoramiento legal en Madrid sobre un despido o cualquier cuestión relacionada con la buena fe en el ámbito laboral, en Manrique de Torres Abogados, te ofrecemos una atención experta y cercana. Puedes solicitar una videoconsulta a través de nuestro sitio web o contactarnos directamente. Estudiamos tu situación particular y te ayudamos a proteger tus derechos e intereses.

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